lunes, 29 de octubre de 2007

El juego aborrecido


Un encuentro con otro cuerpo:
olor a flores muertas,
caricias de ausencia,
a tu rostro oscuro de noche.

No estará tu dedo fabricando mi lágrima,
ni miradas ahuecándome el alma.
Ni caminos sin cunas al final;
en tu deseo:
el eterno principio de la ilusión postergada.

1 comentario:

Marcela dijo...

La felicidad, debiera ser otra cosa. ¿Queremos?

Es el melodrama, es el melodrama, es el melodrama; el que nos llama, como las condenadas sirenas. Carecemos, pero no de lo que ellos carecen; sino lo contrario; poseemos lo que carecen y eso nos hace atractivas (castigo divino).
¿Deberíamos atarnos a al mástil de la vela mayor?