
Un encuentro con otro cuerpo:
olor a flores muertas,
caricias de ausencia,
a tu rostro oscuro de noche.
No estará tu dedo fabricando mi lágrima,
ni miradas ahuecándome el alma.
Ni caminos sin cunas al final;
en tu deseo:
el eterno principio de la ilusión postergada.
olor a flores muertas,
caricias de ausencia,
a tu rostro oscuro de noche.
No estará tu dedo fabricando mi lágrima,
ni miradas ahuecándome el alma.
Ni caminos sin cunas al final;
en tu deseo:
el eterno principio de la ilusión postergada.

1 comentario:
La felicidad, debiera ser otra cosa. ¿Queremos?
Es el melodrama, es el melodrama, es el melodrama; el que nos llama, como las condenadas sirenas. Carecemos, pero no de lo que ellos carecen; sino lo contrario; poseemos lo que carecen y eso nos hace atractivas (castigo divino).
¿Deberíamos atarnos a al mástil de la vela mayor?
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